Siento que Venezuela empezó a arder, pero nadie puede
asegurar con certeza si este fuego es justo. Todos aseguran que merecen algo
pero nadie tiene la cabeza frÃa para pensar. Todos aseguran seguir las órdenes
de un lÃder pero solo algunos escuchan, la mayorÃa actúa a su voluntad, piensan
que con violencia se encuentra la paz. Gente se declara pacÃfica mientras tiene
una piedra en la mano, mientras con su lengua hiere y con su poco criterio
juzga. Hay muchos corazones apasionados, pero tal vez edificados en una balsa a
la deriva. La pasión se desborda pero no se sabe a dónde esta irá. Tal vez, su
amor enceguecido los lleve a algo que lamentarán después, o a algo que hará historia.
Ya inocentes han pagado, culpables han salido con las manos limpias, y lo más
seguro es que asà sea por varios dÃas más. No está escrito que Venezuela está
dividida, pero ambos bandos aseguran que asà es y si es asÃ, asà será. Que
lamentable será que al final, si se cumple lo que muchos han pedido, los
resultados arrojen lo mismo que fue en un principio. Todo habrá sido en vano, nadie
asumirá la culpa, los que pagaron serán recordados pero no valorados y sobre
todo, la humanidad perdida en estos dÃas, jamás podrá ser saldada. ¿Cuánto
tardaremos en sanar esta vez?
"La historia moderna fue la que me provocó mayor disgusto, pues tras haber examinado con detenimiento a las personas de más renombre en las cortes de los prÃncipes durante los últimos cien años, descubrà cómo nuestro mundo ha sido extraviado por malos escritores, quienes han atribuido las mayores hazañas de guerra a los peores cobardes; los consejos más sabios a los tontos; virtudes patrióticas a los traidores de sus patrias; religiosidad a los ateos; veracidad a los delatores. ¡Cuántas personas excelentes e inocentes han sido condenadas a muerte o al destierro! ¡Cuántos villanos exaltados a los más altos puestos y privilegios!" - Jonathan Swift (Los Viajes de Gulliver)
Hace un par de semanas comenzamos con las exposiciones en
Historia de la Comunicación (estudio comunicación social). Hubo un grupo al
cual le tocó exponer sobre la historia de la televisión, con algunos pequeños
problemas terminaron su exposición y como de costumbre al final el profesor
preguntó: “¿Alguna pregunta?”.
Entre los compañeros de clases existe un código intangible pero que todos
conocen, entre las reglas de esa lista de leyes se encuentra la de “No harás
preguntas a los grupos que exponen, no los hundas más de lo que posiblemente ya
estén. Recuerda, cuando tu expongas, ellos te podrán preguntar a ti y nadie
quiere que le hagan eso”. En todo salón siempre hay alguien que se la quiere
dar de más, que piensa que las ideas que él fabrica en su cabeza son tan
geniales y superiores que todos debemos saber qué está pensando, y la única
forma en la que consigue hacerlo es abriendo su imprudente jeta sin pensar en
las consecuencias. En esta clase de la que les estoy hablando, hay un tipo asÃ
al cual llamaremos “Intense Pana”. Entonces, tal vez queriendo humillar, hundir
más al grupo o queriendo “dar a conocer” su conocimiento, le hizo al equipo una
pregunta tan complicada que soy incapaz de recordarla.
Las miradas que se daba la gente en el salón por la pregunta
de este tipo, me hicieron imaginar a un Al Pacino algo violento en una pelÃcula
de acción, pronunciando algunas palabras inmortales antes de hacer caer su
juicio:
¿Rompiste el código, amigo? ¿Lo rompiste?
Ahora verás por qué debes respetar el código.
| Tal vez suene demasiado dramático, pero bah, este es mi blog. Deal with it. |
La cuestión es que hoy jueves 11 de octubre de 2012, le tocó
exponer al grupo del Intense Pana. Se notaba nervioso, sabÃa que serÃa
acribillado al final de la exposición. Total que expusieron sobre la radio y al
final el profesor preguntó: “¿Tienen alguna pregunta?”.
Hells yeah.
Todos comenzaron a preguntar, que si cuál fue la primera
estación de radio, que si quién era el hijo de Juan Vicente Gómez (una pregunta
que ni venÃa al caso, pero bueno…), incluso hubo un chico que formuló una
pregunta tan larga, que la tuvo que redactar y anotar en su libreta para luego
decirla. Llegó un momento en que el Intense
Pana se cansó de tantas preguntas y grito: “¡Vamos a estar claros de que esto
no son preguntas, esto es venganza!”. El profesor tuvo que detener la ronda
porque, como ya dije, hacÃan demasiadas preguntas.
Escribo esto porque tengo la intención de subir un post por
dÃa y porque fue lo más interesante que vi hoy. Espero que ninguno de mis
compañeros de la uni lea esto para que no se dé cuenta de que no tengo vida
social y de que me la paso en Tumblr todas las tardes viendo cosas sobre super
héroes. Finalmente para cerrar este tema dejo dos conclusiones:
- Que bonito ver el apoyo entre compañeros, es como que si todos estuvieran defendiendo a aquel grupo del Intense Pana.
- Nunca, pero nunca, rompas el código. No querrás sufrir las consecuencias.
Noche Sobre Las Aguas te lleva a un viaje en avión, pero no
cualquier avión. Te lleva a bordo del Clipper, un hidroavión trasatlántico
único en su época y en la actualidad, por sus lujos, estructura y porque ya no existe
un avión como ese.
Este libro te introduce en las historias de los diferentes pasajeros que viajan en el clipper, historias tan diferentes que al final inevitablemente se enlazan.
Este libro te introduce en las historias de los diferentes pasajeros que viajan en el clipper, historias tan diferentes que al final inevitablemente se enlazan.
TenÃa mucho tiempo sin leer un libro tan bueno, se lo
agradezco inmensamente a quien me lo prestó. Acá la tensión se une con
historias que jamás olvidarás y con historias que quisieras compartir con esos
personajes. Lo recomiendo, totalmente.
De nuevo paseando por Tumblr conseguà esta joya de video, Soda Stereo en Radio Rochela. Una aparición por el año 91 en un programa de comedia venezolano, en un canal llamado RCTV que ya no se encuentra al aire. Entre los momentos para destacar tenemos a Gustavo Cerati llamando "mariposón" a uno de los peluqueros y la confusión de la banda ante la palabra "cachucha". TodavÃa no puedo creer que esto exista.
Una gota de sudor, hecha de ambición por fama, gloria y justicia recorrió su sien. Segundo a segundo se fue irguiendo su espalda, entre el silencio de una inescrupulosa y soberbia multitud casi se podÃa escuchar el crujir de sus vértebras, también los últimos suspiros de los inmensos leones que ahora yacÃan a sus pies. Filippo, el benjamÃn de Sicilia, habÃa logrado sepultar el orgullo de una nación entera, un orgullo lleno de banalidades y subestimación por los más pobres, por los menos agraciados. Valiente, desafiante y para nada rezagado, levantó su quijada y clavó su mirada oliva sobre el verdugo romano al que algunos llamaban César. Asà fue como, sin esperar el veredicto que lo entregarÃa a la vida o a la muerte, la multitud perteneciente al súmmum y todos los que vivÃan de sobras de pan estallaron en aplausos, gritos y vÃtores, entregándole a Filippo algo más valioso que la vida misma, la inmortalidad de la memoria eterna.
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